Libros del crepúsculo

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sábado, 12 de agosto de 2017

Por qué la ideología de Estado en Cuba es insostenible desde las ciencias sociales

La regresión discursiva que se observa en los medios oficiales cubanos acentúa aún más la discordancia entre la ideología de Estado y las ciencias sociales. Si esa discordancia puede existir en relación con cualquier doctrina o programa de partido político, a pesar de que este tipo de instituciones recurre cada vez más a los expertos, en el caso de Cuba se hace más visible por tratarse de un régimen político que posee una ideología de Estado, constitucionalmente definida como "marxista-leninista y martiana" . A continuación, gloso cuatro ideologemas cubanos, fácilmente refutables desde la economía, la sociología, la politología y la historia contemporáneas:

1. El socialismo es la antítesis del capitalismo. En cualquier teoría económica (liberal, marxista heterodoxa, marxista-leninista, socialdemócrata o neoliberal), el socialismo no es entendido como la negación absoluta del mercado y la propiedad privada. Aún si desecháramos toda la obra de Laski, Keynes, Schumpeter, Lange, Lavigne o Konings sobre el tema, y nos ciñéramos exclusivamente a los textos de Marx y Lenin, el socialismo, por ser entendido como una fase de transición, no era pensado como un sistema que abolía toda la propiedad privada y todas las relaciones monetario-mercantiles. Lenin durante la NEP y los economistas soviéticos y de Europa del Este, entre los años 70 y 80, tuvieron eso muy claro. El dato elemental de que los principales ingresos de la economía cubana provienen del capitalismo global sería suficiente para definir esa economía como capitalista.

2. La fusión entre sociedad civil y Estado. Uno de los elementos centrales de la ideología de Estado en Cuba es la identidad entre pueblo y gobierno o entre sociedad civil y Estado. Esa premisa ideológica tiene en su contra toda la tradición sociológica moderna, de Max Weber y Émile Durkheim a Niklas Luhmann y Anthony Giddens, pero no sólo esa tradición, positivista o funcionalista. Desde Antonio Gramsci, una de las líneas más creativas del marxismo occidental, que desemboca en Poulantzas, Althusser, Anderson, Laclau y Mouffe, piensa los procesos sociales contemporáneos a partir de la distinción entre sociedad civil y Estado. Las fronteras entre esas dimensiones pueden ser todo lo porosas o comunicativas que se imaginen, pero son fronteras al fin.

3. El poder popular. Otro de los pilares constitucionales e ideológicos del régimen cubano es que, en la isla, a diferencia de la mayor parte del mundo, existe una democracia diferente porque no se basa en la representación política sino en un ejercicio directo de la soberanía popular. La teoría política moderna, desde John Locke hasta Giovanni Sartori, pasando por John Stuart Mill o Norberto Bobbio, tiene como uno de sus fundamentos básicos que, desde el momento en que hay procesos comiciales de los que sale electa una masa de representantes, constitutiva del poder legislativo, estamos en presencia de un gobierno representativo. También en Cuba, aunque la Asamblea Nacional del Poder Popular se reúna poco o aunque exista un partido único, existe un gobierno representativo que puede ser estudiado desde el marco analítico de la ciencia política contemporánea.

4. La revolución perpetua. La rica tradición de historia y teoría de las revoluciones, la liberal de Tocqueville o Furet, la marxista de Marx, Lenin y Trotsky, la conservadora de Burke o Pipes, ha entendido siempre que los procesos revolucionarios son finitos o efímeros. Sea que se asuma como insurrección, toma violenta del poder o destrucción del antiguo régimen y construcción del nuevo, toda revolución ha sido pensada como un fenómeno delimitado en el tiempo. En la ideología de Estado en Cuba la revolución es eterna. No permanente como en Trotsky, que pensaba que la revolución continuaba en forma de lucha contra la nueva clase burocrática, sino perpetua. Se trata de una idea única en el mundo, que parte de la identificación conceptual entre patria, nación, socialismo y revolución, pero que preserva elementos del estalinismo o doctrina del "socialismo en un sólo país", en el sentido de que la Revolución Cubana continúa y hasta sobrevive a sus líderes originarios porque se mantiene en pie de lucha contra el "imperialismo yanqui" y el capitalismo global. No sólo desde la historia, también desde las relaciones internacionales, es indefendible la idea de que Cuba encabeza una revolución contra el sistema capitalista mundial.

4 comentarios:

  1. siempre hay contradiccion entre ideologia y pensamiento critico, pero la ciencias sociales a menudo son más ideologica que critico, asi que hay mucha fluidez entre ambos mundos. NEP fue un Brest-Litovsk: en Marx si hay la utopia de una sociedad sin tensiones donde no hace falta un estado o ningun tipo de division institucional entre gente.
    Muy buen articulo Rafael, como siempre

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  2. Hola rafa: habria un quinto punto: el saqueo histórico. La negación del pasado sino como interregno poco productivo, y el analisis de la secuencia històrica como un solo proceso. Esto conduce a todo el pensamiento social a un callejon sin salida. Es la construccion de una historia profetica.

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  3. El caso del Estado que no admite un tipo de Ciencias Sociales tiene un efecto secundario. Que es el caso del pensamiento que las Ciencias Sociales ya establecidas destierran o le cierran el acceso. Como si pensar fuera única y exclusivamente un monopolio "académico". O como si el pensamiento outsider no fuera también una tradición, algo que en la cultura cubana es fácil de demostrar.

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  4. Estimado Rojas, usted se me antoja una suerte de híbrido posmoderno. Una mezcla curiosa de Bernard Henri Levy, y Luis Conte Agüero.
    Saludos

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