Libros del crepúsculo

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sábado, 8 de diciembre de 2012

Piñera y el estrépito


En la correspondencia de Virgilio Piñera, que ha comenzado a ser parcialmente rescatada en La Habana en ediciones Unión, releo una carta que ya había leído en la Firestone de Princeton. Se trata de una de las últimas cartas de Piñera a su amiga Julia Rodríguez Tomeu, quien vivía en Buenos Aires. La carta, fechada el 5 de julio de 1977, ofrece uno de esos testimonios desoladores, de quien comienza ya a percibir el rostro de la muerte.

Luego de recordar los "dichosos días" en que compartía su casa en la playa de Guanabo, con los hermanos Rodríguez Tomeu, Piñera confiesa un estado de ánimo muy parecido al que leemos en algunas de las últimas cartas de José Lezama Lima a su hermana Eloísa, exiliada en Miami. Julia Rodríguez Tomeu, como Eloísa Lezama Lima, vendría siendo el testigo elegido por el poeta para revelar la espantosa soledad que siente al final de su vida en Cuba:

"Pienso y estoy seguro de que eso sí era la verdadera vida. Pensaba (¡qué inocente!) que allí viviríamos hasta el final de nuestros días y allí envejeceríamos digna y sosegadamente, con ese ritmo de vida acompasada en que sientes que los días que te llevan a la muerte son tan amables que te van cubriendo como de una capa protectora de vitalidad. Pero todo eso se vino abajo con estrépito, el mismo que se suponen harán las trompetas del Juicio Final".

2 comentarios:

  1. Pobre Virgilio, tan olvidado, en su hora. Rescatado ahora, pero tarde, muy tarde.

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  2. Qué buen rescate! Mis saludos afectivos a la brigada rescatadora. Nunca es tarde, muy tarde.

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