Libros del crepúsculo

Libros del crepúsculo

sábado, 27 de agosto de 2016

Josep Ramoneda y La Maleta de Portbou

Hace unos días el intelectual catalán Josep Ramoneda ofreció una conferencia en la Librería Rosario Castellanos, de la Ciudad de México, sobre la situación de España y Cataluña en el “desconcierto” europeo. En la presentación, Roger Bartra destacó la peculiar mezcla de filosofía y periodismo, análisis político y promoción cultural que se produce en la obra de Ramoneda. El autor de Apología del presente (1989), un cuestionamiento paralelo del preterismo y el utopismo que se apodera de las visiones de la realidad internacional contemporánea, publicado en el mismo año de la caída del Muro de Berlín, hizo gala de esa condición.
            Ramoneda es un pensador que razona con imágenes. Hábito adquirido en su larga experiencia como director del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), que colinda con el Museo de Arte Contemporáneo de esa ciudad. La metáfora que utilizó para describir el actual “desconcierto” de Europa es el “libro desencuadernado”. El libro fundacional de la Unión Europea, es decir, el conjunto de valores democráticos y confederales, que debía rebasar los nacionalismos enfrentados en las dos guerras mundiales y las ideologías contrapuestas del mundo bipolar, y que colocaría al viejo continente a la avanzada de un nuevo concepto jurídico y político del territorio, demostró estar mal encuadernado.
            Los problemas de España y Cataluña, tan acuciantes como la ausencia de gobierno durante ocho meses o el avance del independentismo catalán, sin que, al parecer, haya condiciones mínimas para negociar una salida de Cataluña de España entre las fuerzas políticas de ambas naciones, tienen que ver, según Ramoneda, con la crisis europea. El secesionismo, sostiene el ensayista, empieza por las élites económicas de Europa que, cada vez más, se separan de la amplia base de clase media, corazón del europeísmo, edificando un mundo aparte.
            Ramoneda es un ensayista que apuesta por el diálogo entre el arte y las ciencias sociales, la economía y las humanidades. La mejor prueba de ese empeño es la revista La maleta de Portbou, fundada hace tres años en Barcelona, que él dirige. El título de la revista alude, naturalmente, a la maleta que habría dejado Walter Benjamin en un hotel de ese puerto fronterizo entre Cataluña y Francia, donde se suicidó el filósofo, en septiembre de 1940, con una sobredosis de morfina. La maleta de Benjamin es otra metáfora del libro perdido, como el que Ramoneda observa en el fracaso de Europa.
            La revista que dirige el intelectual catalán es, también, la apuesta por una publicación impresa en medio de la revolución digital. Pero una apuesta cuya melancolía, como la propia melancolía de Benjamin, no es el cursi lamento por la pérdida de la cultura libresca sino la crítica a la disgregación de la esfera pública contemporánea, que limita la capacidad de intervención de los intelectuales. Hoy no pocos escritores prefieren el Facebook, como plataforma de posicionamiento político, a un artículo en un periódico, una revista de ideas o un buen libro de ensayos.
            En el último número de La maleta de Portbou leemos un ensayo de Marina Subirats sobre la creciente escisión de la sociedad española, como consecuencia del agotamiento del modelo político de la transición, otro de Jordi Gracia que intenta explicar el complejo fenómeno de Podemos y, de paso, discute con agudeza y equilibrio el libro La desfachatez intelectual (2016) de Ignacio Sánchez-Cuenca, y otro más, de Jordi Amat, que vuelve sobre la transformación política de Cataluña, luego de la pérdida de la hegemonía bipartita de Convergencia y Unión y el Partido Socialista. Literatura de ideas de la más alta calidad en tiempo de pokemones.

             

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