Libros del crepúsculo

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martes, 11 de julio de 2017

La derecha postfidelista y la cruzada contra el "centrismo"

Pasó en Polonia, Checoslovaquia, Hungría y en la Rusia postsoviética, por lo que tiene todo el sentido del mundo que suceda también en Cuba, único país del hemisferio occidental donde se instauró un régimen del socialismo real. Tras la caída del muro de Berlín y la desintegración de la URSS, en todos esos países, una parte de la nomenclatura se desplazó del marxismo-leninismo soviético a un nacionalismo de derechas que, luego de un breve periodo de incómoda convivencia con el liberalismo, en los 90, hoy hace causa común con los populismos conservadores o neofascistas en Europa del Este. Putin, los hermanos Kaczynski y Orbán son resultado de esa mutación.
Desde 1992, en Cuba se produjo un fenómeno similar, al nivel ideológico de la élite del poder, pero compensado por la permanencia de Fidel y Raúl Castro al mando del país. El aparato ideológico del PCC reemplazó el marxismo-leninismo con un nacionalismo maniqueo, simplificador de la historia de Cuba, en el que se reforzaban sinonimias embrutecedoras como las de "Revolución, Patria, Nación y Socialismo", y se acoplaban esos significantes a las figuras de Fidel y Raúl. Cualquier oposición o crítica a esa nueva retórica, aún desde posiciones socialistas, debía ser descalificada por "postmoderna", "neoliberal", "neoanexionista" o "cubanológica", los nuevos nombres que comenzaron a darse a la contrarrevolución.
Los ideólogos de la Cuba post-soviética (Armando Hart, Abel Prieto, Eliades Acosta, Iroel Sánchez, Enrique Ubieta, Manuel Henríquez Lagarde...), ubicados en la intersección del Ministerio de Cultura, el Comité Central y la Seguridad del Estado, que encabezaban instituciones básicas para el control de la circulación de ideas, se aferraron, inicialmente, al concepto de "identidad nacional" para enfrentar la difusión del postmodernismo, defendido por los artistas e intelectuales de los 80. Aquella primera cruzada se libró contra actores internos y externos, con evidentes diferencias entre sí, pero que convergían en la demanda de reformas económicas y políticas: la diáspora intelectual de los 90, los investigadores del CEA, las revistas Encuentro de la cultura cubana y Cuban Studies.
A principios del siglo XXI, con Hugo Chávez a la cabeza del "socialismo bolivariano" en Venezuela, ese mismo grupo acaparó los medios del oficialismo electrónico para hacer frente a las publicaciones que dentro o fuera de la isla cuestionaban la represión, especialmente después de la primavera de 2003. La Jiribilla, Cubadebate, Ecured, La Pupila Insomne..., se convirtieron en la plataforma de una nueva derecha, que desde una versión superficial y homogénea del "nacionalismo revolucionario", atacó lo que llamaban "terrorismo mediático", un monstruo de mil cabezas donde se juntaban los diarios Encuentro en la Red y El Nuevo Herald, Jesús Díaz y Raúl Rivero, Oswaldo Payá y Elizardo Sánchez, los congresistas cubanoamericanos y Carlos Alberto Montaner.
Tras la convalecencia de Fidel Castro y el traspaso de poderes a favor de Raúl Castro, el cierre del Ministerio de la Batalla de Ideas y las destituciones de algunos líderes jóvenes, destacados en la difamación y el combate al enemigo, se produjo la falsa expectativa de que el nuevo gobierno abandonaba esa orientación de su ideología de Estado. Pero muy pronto se comprobó que con las reformas raulistas la nueva derecha en el poder se ramificaba en una rama tecnocrática o neoliberal, partidaria de reformas económicas limitadas, y otra neoconservadora y totalitaria, cuya misión sería, además de justificar la represión, impedir que el reformismo rebasara su estrecho cauce y amenazara el sistema político.
Aquellos ideólogos que en los 90 encabezaron la cruzada contra el postmodenismo y que en el libro Vivir y pensar en Cuba (2002) se presentaron como alternativa a los ensayistas que Iván de la Nuez reunió en la antología Cuba y el día después (2001), reaparecían ahora como némesis electrónica de Yoani Sánchez, Generación Y, Penúltimos Días, Cubaencuentro y Diario de Cuba. A medida que la oposición interna crecía y se diversificaba, en tensión con segmentos de una nueva sociedad civil, que presionaban a favor de mayor autonomía, sin romper el diálogo con las instituciones, el neoconservadurismo cubano fue captando cuadros en la nueva generación, como Elier Ramírez Cañedo, que renovó la trifulca historiográfica contra los autonomistas -¡un siglo después!- y el chato enfoque de la historia de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.
Unos y otros se han reunido ahora en una nueva misión de su partido único que consiste en atacar el reformismo socialista que, desde dentro de la isla, se identificó con el proceso de normalización diplomática y que exige la ampliación de derechos civiles y políticos de la ciudadanía. El blanco preferente parecen ser el proyecto Cuba Posible y sus gestores, Roberto Veiga y Lenier González, pero en el último año, la batería de insultos y descalificaciones de la derecha postfidelista se ha dirigido explícitamente, o no, a voces del periodismo como Fernando Ravsberg, Elaine Díaz y Harold Cárdenas, Periodismo de barrio, La Joven CubaObservatorio Crítico Havana Times, y también a espacios más próximos a la oposición como 14 y medio y Convivencia, así como a publicaciones con vínculos oficiales como On Cuba y Temas.
Las divergencias de todos esos medios son múltiples, pero tienen tres coincidencias que molestan al neoconservadurismo: apoyan las buenas relaciones entre Estados Unidos y Cuba, llaman a preservar y profundizar las reformas y se autodenominan "socialistas". La nueva derecha se moviliza instintivamente contra esas tres líneas, exponiendo su malestar con el presente, pero no para avanzar hacia el futuro sino para regresar, en lo posible, a un pasado ideal, el de la Batalla de Ideas o, mejor, el de la Cuba soviética, anterior a 1992. Ese sentido regresivo sería suficiente para ilustrar el neoconservadurismo, pero no es el único ni el más emblemático de la lógica reaccionaria que guía a esos ideólogos.
Ninguno de los temas de la agenda de la izquierda global -medio ambiente, matrimonio igualitario, comunidades LGTBI, antirracismo, mecanismos de democracia directa, formas de participación ciudadana, autogestión y autonomía, diversidad, igualdad de género, estrategias contra el rentismo o contra la dependencia de las viejas fuentes de energía, multiculturalismo, neomarxismo, derechos humanos de tercera y cuarta generación...- interesa a la nueva derecha post-fidelista. Ni siquiera el deterioro de los índices equitativos de distribución del ingreso, que trabajan los economistas que colaboran en Cuba Posible y Temas, los movilizan. Hay, de hecho, un antintelectualismo y un antiacademicismo, muy parecidos a los de sus equivalentes fuera de la isla, que dirigen, sobre todo, contra economistas como Pedro Monreal, Omar Everleny y Pavel Vidal.
En su ataque, los nuevos derechistas identifican toda la gama del socialismo reformista con un "centrismo" que entienden como socialdemócrata. No piensan, por supuesto, en la rica y heterogénea tradición socialdemócrata (Lasalle, Bernstein, Kautsky, Luxemburgo...) sino en la "tercera vía" de Tony Blair, sin tomarse el trabajo, siquiera, de glosar los textos de Anthony Giddens. Pero como pudo observarse en un debate entre Roberto Veiga, Lenier González y Julio César Guanche, que reseñamos aquí, las ideas de socialismo que manejan esos intelectuales son mucho más plurales y no refieren centralmente a la "tercera vía" británica. En Cuba Posible y Havana Times se ha defendido el socialismo con otros adjetivos: "democrático", "consejista", "libertario"...
La noción de "centro" irrita a los neoconservadores porque desdibuja la polaridad y el binarismo que constituyen el eje de la "mentalidad naufragada" de la reacción, como ha escrito Mark Lilla. No puede haber centro porque en ese patético mundo schmitteano sólo caben dos posiciones, con la Revolución o contra la Revolución, con Martí o con Varona, con Marinello o con Mañach. Al aplicar esa obsesión antitética no sólo al presente, sino al pasado, esos ideólogos caricaturizan la historia intelectual y política de Cuba. Hacen de la historia un panfleto incapaz de convencer a las nuevas generaciones, pero fácil de memorizar por una burocracia cada vez más ignorante. Son antimarxistas y antiliberales, a la vez, como todos los conservadores, de fines del XIX para acá.
La derecha postfidelista no entra en honduras ni en discernimientos. Su idea es vulgar: existe un sólo socialismo verdadero, el del gobierno cubano, y un único capitalismo, el del resto del mundo, menos, suponemos, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, cuatro capitalismos rentistas. Raras veces esos neoconservadores mencionan a Rusia y a China, pero es de suponer que, para evitar mayores incoherencias, no consideren a esos regímenes "socialistas". Convenientemente cierran los ojos al avance del capitalismo en Cuba, lo que no les impide negar que exista un sistema donde se mezclen socialismo y capitalismo, en un mentís al propio Lenin en tiempos de la NEP.
Hay poco que agregar a la crítica de Haroldo Dilla a uno de los voceros de ese segmento, que no habría que entender como corriente intelectual sino como grupo de presión que aspira a todo el poder en la Cuba posterior a Fidel y a Raúl. Tal vez, únicamente valga la pena constatar que ya se perfila una veta fascista en el argumento de que lo que define la diferencia entre los "socialistas" -es decir, los partidarios acríticos del gobierno cubano- y los "capitalistas" -todos los demás-, es un atributo "moral" o "subjetivo". El "hombre nuevo" guevarista vendría siendo, en la mente de esos "asalariados del pensamiento oficial", una variante del "superhombre", no de Nietzsche sino de Rosenberg, que a fuerza de voluntad encarna el ideal puro de una nación. Esa idea no es socialista ni de izquierda, es totalitaria y fascista.

    

16 comentarios:

  1. Muy bien. Y tiene razón, debemos acostumbrarnos a llamarles reaccionarios, de derecha, conservadores... Sagaz caracterización.

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  2. "... el chato enfoque de la historia de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba". Después de esto, ¿qué más se puede esperar? Puaff! Uno de los grandes errores que cometió la Revolución Cubana (y fueron muchos), fue haberle apostado a la criatura antropológica insular en cuanto a la comprensión de su utópico proyecto. Más allá de la entelequia y los sofismas usados por unos y otros, la realidad es que, una vez fuera de la Isla, las criaturas errantes comienzan a morir de distintas maneras. Entonces el delirio, la pasividad y la pereza...

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  3. Muy curioso que en el citado libro "El centrismo en Cuba", junto a Iroel, Lagarde, Ubiera y Cía aparezca Emilio Ichikawa, uno de los ensayistas antologados en el libro de Nuez que mencionas.

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  4. excelente, rafa!
    Haroldo

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  5. Los directivos de Cuba Posible han reconocido que trabajan financiados por la Open Society Foundation, de George Soros. A confesión de partes, relevo de pruebas. La educación en algunas ocasiones está -desafortunadamente- vinculada a la deshonestidad.

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  6. ¿Y qué? Recibieron financiamiento de Open Society y también de la muy antimperialista fundación WOLA para realizar un evento en Nueva York con los embajadores de Cuba y Estados Unidos y algunos académicos muy reconocidos oficialmente dentro de la isla. Si esa es la lógica, entonces todos los que participaron en ese evento, donde se criticó el embargo hasta por los codos, son "mercenarios". Por favor! Que ya conocemos bien esa historia de los ataques oficiales por el tema del financiamiento. Como siempre, están criminalizando ideas escudándose en el prejuicio contra el financiamiento externo. O si no, ¿por qué no hemos visto otra campaña similar contra ninguna de las instituciones oficiales que reciben financiamiento de fundaciones norteamericanas y europeas?

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  7. ¿Quién ha hablado de mercenarios? Deje de manipular y tenga el pudor de reconocer los vínculos foráneos ocultos y el falaz y ambiguo discurso que, desde el inicio, ha caracterizado al llamado "laboratorio de ideas". Lo que sucede es que usted, desde su organicidad intelectual, no tiene la honestidad de reconocer la incapacidad y la falta de autonomía que ha caracterizado a la oposición cubana. Ustedes son unos oportunistas perdedores, objetivamente hablando.

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  8. Gracias por sus reconocibles calificativos. Es bueno ser perdedores e, incluso, perdedores radicales, como recomienda alguien muy admirado en este blog.

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  9. Merecidos calificativos.

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  10. Esta es mi respuesta "extraviada" en la página de Cuba Posible a su último comentario:

    Usted mezcla convenientemente algunos de los conflictos bilaterales que se dirimen en la OEA. Con mucho respeto, me voy a permitir recomendarle la lectura del documento Venezuela Freedom 2; especialmente el inciso d). Aquí tengo la cortesía de añadirle el enlace: http://misionverdad.com/la-guerra-en-venezuela/operacion-venezuela-freedom-2-el-documento. Las personas que cuentan con una columna o espacio de opinión en los medios globales, tienen el deber de estar bien informados para cumplir con la alta responsabilidad que esto amerita. Los análisis políticos y las reflexiones deben sustentarse en el rigor y la veracidad.

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  11. Podría mezclar muchos más: por ejemplo, el rechazo de la OEA al golpe de Estado contra Manuel Zelaya, la moción presentada por el embajador mexicano Luis de Alba contra el muro de Trump -mientras Maduro hacía elogios al nuevo presidente de la derecha porque, a su juicio, era "incomprendido por el mundo"...- etc, etc. Sí, hay que estar informado y con las fuentes más imparciales, como esta crónica de lo que sucedió en Cancún, donde se detallan las dos resoluciones, la de México y los grandes países del hemisferio y la de las naciones caribeñas. Fueron muy parecidas las dos, por cierto. Por lo que si la de México es "injerencia grotesca", la del Caribe sería igual una "injerencia", aunque ¿no "grotesca"?: http://prodavinci.com/2017/06/20/actualidad/que-ocurrio-en-la-segunda-reunion-de-cancilleres-de-la-oea-sobre-venezuela-por-mariano-de-alba/

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  12. Gracias por encauzar la discusión en su bitácora.
    AF

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  13. Sólo añadir que me tomaría un tiempo que considero innecesario para desmontar los argumentos que usted esgrime. Considero que sus "etc., etc" habitan vacíos de profundidad y, peor aún, huérfanos de convicción. De mi parte, me resulta placentero estar en sus antípodas. Ojalá el devenir del tiempo permita atestiguar donde se ubica lo humano y la belleza.

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  14. Excelente articulo. Gracias.

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